En vísperas de mi cumpleaños

Estoy en vísperas de mi cumpleaños, el 46. He intentado que parezcan los 40, pero ha llegado el momento de asumirlo. En unas horas, empezaré a vivir, al menos la otra mitad de mi vida.

Me pregunto: Esta mitad, ¿cómo ha sido?, ¿qué he hecho?,¿qué aprendí?, ¿qué perdí?. Se me está haciendo difícil responder ya que los únicos plazos de tiempo que he tenido en la vida son los 25 para graduarme de médica y los 40 para ser madre. El resto de las fechas de cumpleaños han sido realmente sin trascendencia. Ningún hito marcado a los 30 o los 35, por ejemplo.

Eso de plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, ya lo he cumplido. En todos esos procesos he puesto mucha ilusión, pero sin duda el ser madre es lo más transformador que existe.

Tengo mi carrera, soy médica por vocación y aunque durante mucho tiempo quise ser cirujana, he encontrado en la medicina de familia ese acercamiento humano a mis pacientes, que me permite ayudar a resolver patologías tomando en cuenta su contexto vital, verlos como un todo. Me gustaría que se me valore más, tengo cualificaciones y experiencia para ello. Confiemos que suceda en esta otra media vida.

Como tú, soy un conjunto de números, tengo dos números de documentos de identidad, dos pasaportes, cuatro colegiaturas, varias direcciones, números del banco, estatura, peso y así… una infinidad de números que son importantes para codificarnos y tener un orden en el sistema, sin embargo, siento que no cuento para nadie. Me explico: Viviendo aquí, soy una extranjera con la que se cuenta, generalmente en mi rol de médica; cuando vuelvo a casa, soy una visitante a la que los días se le pasan volando sin ver ni a la mitad de toda la gente que echo de menos, principalmente por que cuando voy, tienen una rutina, y yo sigo siendo la visita. Aquí no tengo con quien tomar café, allí sí tengo, pero no tienen tiempo.

Aprendí muchas cosas fuera de la carrera, sé conducir/manejar algo que me parece muy importante (algunos pensaran que es natural saber hacerlo, pero no es tan sencillo en algunos lugares), aprendí a trabajar el estaño, la madera, hacer cerámica, telares, tejer con bolillos y éste año he empezado con el piano. Me gustan las plantas, la naturaleza y ahí encuentro paz y felicidad, cada flor me alegra infinitamente.

Tengo un trabajo que es exigente. No es el que quiero, sin embargo cada día que voy intento dar lo mejor, hacerlo bien y sentirme bien. Intento buscar una coherencia entre lo que siento, pienso y hago. Los turnos son largos, a veces desmotivantes, pero es mi trabajo y hay que agradecer que tengo uno, estable al menos.

Conozco mucha gente linda, me aporta conocimiento, algunos momentos de charlas como cuando voy a la librería o tomó un café conversando con él o la del bar, con algunas incluso comparto algo de la crianza y los bemoles de la maternidad. Estoy metiendo en proyectos de investigación y grupos de trabajo y cuánta cosa se me ocurre a mis compañeros y compañeras de trabajo, les agradezco eso infinitamente, la mayoría de las veces hay un sí ahí. También agradezco lo que comparto con  los integrantes de la asociación y a mis vecinos y vecinas del bloque por estar siempre dispuestos a echarme un cable y regalarme gajos.

Respecto a mi salud, ha tenido altibajos, ¿será que a los 45 empiezan los achaques?. Deseo que lleguen los 46 y se acaben todos y sobre todo recupere mi capacidad de dormir de un tirón y ya por pedir, que recupere mi peso de hace 5 años.

Como no soy muy usuaria de la televisión, hace un mes regalé la que teníamos. Estamos mejor así. Ahora en casa se comparte tiempo para hablar, leer, jugar, cantar, pintar, reir, hacer cada día mil cosas, no tenemos límite. También se inventan infinidad de historias y nuestro espíritu descansa. En la tele solo aparecen noticias tristes, y aunque el mundo tiene problemas muy graves a los que no se puede dar la espalda, prefiero informarme por medios digitales en los que yo filtro lo que me dicen y cómo me lo cuentan. Por cierto, no estoy suscrita a ningún diario o servicio que me pida que le ceda mis cookies o en su defecto que pague. Conozco el valor de mis datos.

Respecto ha ir a bailar, es algo que tengo que retomar a partir de ahora. Hace años no me importaba ir sola a bailar y saltar y reír, pero desde hace unos años, tengo la sensación de que seré la “vieja” de la disco y me frena un poco. Para ir a bailar, tampoco hay con quien.

Finalmente, una amiga me leyó la mano cuando cumplí los 40 y me dijo: “a los 45 tendrás una gran sorpresa”. Siento que mi vida a seguido, sin sorpresas extraordinarias, aunque todas las pequeñas como el crecimiento de mi hijo, la publicación de mi cuento, el poder mantener una relación saludable con mi ex, que mi familia éste bien, poder vernos, conversar y acompañarnos a pesar de la distancia, ver a mis sobrinas, saber que al otro lado del océano la vida de mi gente va bien, saber que aquí hago algo por la comunidad y ayudo cuando me llaman, que tengo mis amigos contados con los dedos de las manos y que me cuentan en las suyas, tener la posibilidad de seguir alimentando mi “mente curiosa” sin sentirme culpable por terminar una cosa y empezar tres o seis, creo que ha valido la pena y que las “mini sorpresas” también cuentan.

Ahora, quiero que llegue mi cumpleaños 46 y saber que la Vida, es esto que está sucediendo.

Cecilia

 

23:39 del 9 de mayo del 2024

 

Gracias NG.

 

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