No suelo escribir en relación a las políticas de donde vivo, principalmente porque sé poco del tema y porque creo que gobernar, de verdad, es complicado.
Hoy al medio día en el noticiero han mostrado a los jubilados y las jubiladas reclamando sus pensiones en diferentes ciudades de España. Vi hombres y mujeres que podrían ser mi padre o mi madre y me duele en el alma que a esas edades estén saliendo a protestar porque se les dé lo que es de ellos, sus pensiones.
No olvidemos que estos mayores han sufrido injusticias prácticamente durante toda su vida entre los trabajos duros que hacían, las guerras, las dictaduras, etc. No subestimemos su capacidad de organización y sacrificio. Ellos están hechos de otra «pasta» y saben que las cosas se consiguen luchando.
No consideremos a las personas mayores tontas o inútiles, ellos sólo están en otra etapa de la vida, tienen unos cuántos años más que nosotros y están llenos de sabiduría y experiencia. Que nos cuenten sus vivencias para aprender de ello y no repitamos los errores del pasado es lo mejor que aportan a la sociedad. Pero, nosotros en vez de reconocerles todo esto, intentamos sentarlos en la «esquina de la inutilidad» bautizados como «jubilados».
Además, actualmente tienen el papel de ser el soporte familiar en muchos hogares en los que los hijos desempleados vuelven a vivir con ellos o en los casos en que hacen de «abuelos canguros» ya que la conciliación laboral y familiar es muy complicada.
No les tomemos el pelo enviándoles una carta a domicilio diciendo que el aumento de su jubilación es de 0.25%, cuando el envío de la carta ha costado más que el propio aumento.
Y a los señores jubilados, reflexionen sobre a quién votan en las elecciones. Es muy interesante ver en España que el 33% aproximadamente de los votos es para el partido del gobierno. Ese porcentaje varía muy poco año tras años, ¿por qué?, porque hay un «33% de fieles» que no cambian el voto. No recuerdo donde leí que esos votantes en su mayoría eran jubilados. ¡Reflexionen! primero por ustedes, porque no se merecen este maltrato y les obliguen a salir a las calles a reclamar lo que es suyo, ya han luchado lo suficiente durante toda vuestra vida y segundo, reflexionen por si tienen hijos o nietos que quizás, a este paso, no lleguen a cobrar la pensión.
Queramos y cuidemos a los mayores, entendamos sus puntos de vista, escuchemos sus historias una y otra vez y recordemos que sin ellos, no estaríamos aquí.
No me quito de la cabeza las imágenes del noticiero…